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Tres integrantes de ALTAI: Andoni, Miguel A. y Jose; nos
acercamos en agosto del 98 a la Cordillera Alpina con el deseo de coronar
dos grandes cimas: el Mont Blanc y el Cervino.
Mont Blanc
(4.807 m.)
Unos pocos días después de nuestra llegada a Chamonix y
gracias a las esperanzas que nos facilitaron los partes meteorológicos,
tomamos el Teleférico a la Aiguille du Midi (3.842 m.), la ruta
de los cuatro miles nos aguardaba en la siguiente jornada.

Ruta de los Cuatro Miles con
el Mont Blanc al fondo
Instamos nuestra tienda en el Col du Midi (3.532
m.) y ya entrada la madrugada comenzamos la ascensión, pasando
ya con el día amanecido por el Col de la Brenva.

Nuestra tienda montada en el
Col du Midi (3.552 m.)

Col de la Brenva y último
tramo de ascensión al Mont Blanc
La cumbre del Mont Blanc fue coronada el 20 de
agosto en un día espléndido de vistas increíbles.
El regreso se hizo duro pero por fin llegamos a la tienda y tomamos de
nuevo el teleférico descendiendo a Chamonix.
Cervino –
Matterhörn (4.474 m.)
Nuestro siguiente destino no era otro que el Cervino,
una de las montañas más fotografiadas del mundo, el rey del
Valais suizo.
Cervino – Matterhörn
(4.474 m.)
Pasamos la noche del 21 de agosto en Randa, en el
portal de la iglesia, y a la mañana siguiente tomamos el tren que
sube a montañeros y turistas al encantador pero un poco agobiante
pueblo de Zermatt. Posteriormente dos teleféricos nos ascendieron
ya a más de 2.000 m. de altura tomando después un camino
muy pisado y transitado hasta el Refugio Hörnli. Este “hotel”
situado en un lugar privilegiado, al pie del Cervino, asombra a todo visitante
por los precios astronómicos tanto de comidas como de estancia.
Llevaros agua si tenéis pensado estar varias noches, se puede decir
que el líquido elemento vale su peso en oro en este refugio (incluso
habían quitado los grifos de los baños para que sea imposible
coger agua en ellos).
El domingo 23 debido a la inestabilidad del tiempo pospusimos la ascensión
para la siguiente jornada, y fue el 24 de agosto del 98 cuando a las 5
de la mañana comenzamos la ascensión al imponente pico que
ante nosotros ascendía más de 1.200 metros. Amaneció
unas decenas de metros antes de llegar a la cabaña de Solvay, donde
desayunamos y disfrutamos de las vistas hacia el Monte Rosa y el Dom.
En la cabaña Solvay
(4.006 m.)
Llegamos a la zona de las cuerdas fijas (lugar
donde ya nos pusimos los crampones) y el tiempo comenzó a inestabilizarse.
Cada vez se iba nublando más y el frío y el viento se iban
apoderando de nosotros, precisamente en uno de los lugares más
concurridos y peligrosos de toda la ascensión. La decisión
estaba tomada, el descenso. Estamos a algunas decenas de metros de la
cumbre, pero la nieve que comenzó a caer de forma abundante nos hizo
inclinarnos por la bajada sin duda ninguna.
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Antes de entrar en las
“cuerdas fijas” |
Ya en un momento del descenso |
Sumergidos en una espesa niebla y dominados por un
viento infernal, llegó el momento que sin duda cambió nuestro
viaje, Miguel A. estaba en un rapel del descenso y una caída de
piedras se abalanzó sobre él. Una de ellas le golpeó
en la cabeza rompiéndole el casco y perdiendo por unos instantes
el conocimiento. Con serios dolores, mareos y vómitos llegamos
a la Cabaña Solvay, donde pasamos la noche, siempre en continua
comunicación por emisora con los servicios de rescate de Zermatt.
A la mañana siguiente, un hermoso día despejado de verano,
un helicóptero se llegó hasta nosotros para efectuar el
rescate, tanto de Miguel A. como del resto de sus compañeros. Miguel
A. fue llevado al hospital de Sion, capital del Valais suizo, lugar donde
le operaron de una fractura de cráneo y una seria hemorragia cerebral
interna. Hoy en día y gracias a los servicios del personal del
hospital hoy se encuentra perfectamente, sin complicación alguna.
Momentos del rescate en helicóptero
El Cervino no nos dejó coronar su cumbre.
Por supuesto que regresaremos algún día, Zermatt y el Matterhörn
serán en expediciones próximas destinos de ALTAI.
Por Miguel Ángel Noriega |