ALPES 2004
|
Aprovechando unos días libre en julio y agosto, tres miembros del Grupo de Montaña Altai (Eduardo, Miguel y Luis) visitaron algunos valles de los Alpes italianos y suizos. La intención era buscar algo de hielo y ascender algunas caras nortes. Nuestro primer destino fue el valle de Aosta lugar que consideramos uno de los más bonitos de Alpes, sobretodo cuando las luces del amanecer iluminan la zona del glaciar de Brenva. Decidimos vivaquear por la zona para hacer fotos al atardecer y al amanecer. Al día siguiente dimos un paseo por la zona y por la tarde subimos en el teleférico de la Punta Helbronner hasta la estación que te deja al pie del refugio Torino. Una vez aquí toca subir las empinadas escaleras hasta el refugio. No dormimos en el refugio y si pusimos la tienda en el glaciar a pocos minutos del refugio y con unas impresionantes vistas. Nuestra intención era ascender por la cara norte al pico de la Tour Ronde y también realizar la travesía de los Rochefort. Por fortuna pudimos realizarlas sin demasiadas complicaciones, con un tiempo excelente que nos permitió disfrutar de unos espléndidos días. Por el puerto de San Bernardo abandonamos Italia y nos dirigimos a la “acogedora” Suiza con intención de ir al pueblo de Arolla al final del Val d´Herens. Es una zona muy tranquila, con poca gente, y que no se parece en nada a otras zonas más bulliciosas. Hay un camping, muy limpio, que lo gestionan una gente muy maja aunque de pocas palabras. Nuestra intención era la cara norte de Pigne d´Arolla y la del Petit M. Collon. Desde abajo veíamos que la cara norte del primero no tenía continuidad y nos suponíamos que el segundo monte iba a estar en condiciones parecidas. Aun así salimos hacia las cabañas de Vigentes para pernoctar y al día siguiente realizar la actividad. La subida al principio va por un bosque y en seguida se empieza a ascender por una morrena hasta la base del glaciar desde donde en poco tiempo se accede al refugio. El panorama no era muy bueno para una ascensión en hielo así que decidimos ascender al pico L´Evêque que era el que más nos gustaba de la zona. Después de darnos cuenta que la información que llevábamos no estaba muy al día decidimos cambiar de valle e irnos al valle de al lado, al de Zinal con intención de ascender la cara norte del Obergabelhorn aunque con pocas esperanzas. El tiempo no era bueno e incluso ese día llovió. Al día siguiente amaneció un nítido día y decidimos darnos un paseo hasta la cabaña du Mountet y ver en que condiciones estaba la subida.
Para concluir nuestro periplo por tierras suizas decidimos desplazarnos hasta Saas Fee y aquí subir a la cumbre del Lenzspitze por la cara norte y seguir la arista hasta el Nadelhorn. Nos sorprendió el recibimiento en Saas Fee que te obligan a entrar al parking para poder ver el pueblo o para subir a la montaña. Desde Saas se ven, 1550 metros por encima de ti, las cabañas de Mischabel. La subida es dura por el desnivel y por el peso. En la parte final hay alguna escalera y asas para agarrarte. Desde el refugio se divisa el pueblo a tus pies rodeado de montañas entre las que destaca el Dom y el Lenzspitze. El tiempo no era muy bueno, muchas nubes y poca visibilidad aun así al día siguiente salimos con toda la gente para arriba, casi todos van al Nadelhorn y solamente subimos al Lenzspitze nosotros tres y otros dos más.
Después de un duro día en esta cumbre dimos por terminado nuestro viaje a Alpes comenzamos nuestro regreso para casa parando en Chamonix y conociendo el masificado río del L´Ardeche, ¡donde hay más piraguas que piedras!. Tour Ronde (3.798 m.) Cara Norte; Dificultad: Dificil La escalada comienza con la superación de la rimaya. Los primeros largos los hicimos sin atar y tuvimos que entrar por la parte central de la pared ya que era la zona más factible. De aquí en travesía ascendente llegamos al estrechamiento donde nos encordamos. Hay que prestar atención a la caída de bloques desde la parte superior ya que enseguida da el sol. Nos encontramos con nada de nieve y mucho hielo que hizo muy agradable la escalada. En algunos puntos escaseaba el hielo y tuvimos que ascender hasta bastante arriba para poder salir del corredor y continuar por la pala superior hasta un hombro con una roca muy característica que es donde acaba la vía. Aquí nos desencordamos y bordeamos la cumbre por su parte izquierda hasta encontrar una canal que te deja en la cumbre. La panorámica desde la cumbre es impresionante con el Mont Blanc al fondo. El descenso es un poco agotador siguiendo la arista sureste. Se llega a una primera hendidura con posibilidad de rapelar hasta el glaciar pero una avalancha de rocas nos desanimo a bajar por ahí. Decidimos seguir otro poco más por la arista y se llega a otra hendidura que tiene un rapel montado de cordinos y bajamos por ahí. En dos rápeles llegas abajo. Si se sigue la arista tiene pinta de ser bastante larga y además transcurre por un terreno muy descompuesto e inestable. Para sorpresa no nos encontramos a nadie en la vía. Arista y Aguille de los Rochefort Esta larga arista que va desde el diente del Gigante hasta el Dome de Rochefort, transcurre en un ambiente impresionante con el valle de Aosta a tus pies. Uno de los problemas que tiene es que al ser tan bella y de fácil acceso, por el teleférico, hay bastante gente. El acceso hasta la base del Diente del Gigante es por una trepada de roca muy descompuesta y la caída de piedras o mejor dicho de bloques es una constante. Muy recomendable el casco. Una vez en la arista las preocupaciones surgen cuando te encuentras con otra cordada por el tema de las cuerdas. Hay que estar muy atento a las cornisas y al viento que hace que la actividad se complique. En muestro caso la huella facilitó enormemente el transito. Llegamos a una especie de hombro desde el cual se asciende a un pico. Se puede hacer encordado o trepando. Si vas buscando lo fácil no hace falta atarte, es importante no dejarte llevar por la línea de rápeles ya que entonces se complica la ascensión. Para sorpresa nuestra toda la gente se quedaba aquí y no bajaba para seguir la arista hasta el Aguille de Rochefort. Suponíamos que era por no perder el teleférico. La ascensión al Aguille es por un terreno otra vez descompuesto que te deja en los 4.001 m que tiene este pico. Decidimos no seguir para el Dome y darnos la vuelta por el mismo camino que habíamos venido. Pico L´Evêque 3.716 m Después de una ardiente (por el calor que hacía en el refugio) noche estábamos deseando salir al frió del amanecer. Para ello hay que descender al glaciar du M. Collon para llegar a la cara norte del L´Evêque. Su ascensión no resulta muy complicada aunque hay que prestar atención a las grietas tapadas del glaciar y a la parte final de la cumbre por la cantidad de piedras que caían. A las 9 de la mañana llegábamos a su cumbre y las vistas eran impresionantes sobre todo hacia las cumbres del Dent Blanche, Dent d´Hérens y Cervino. Para descender usamos el mismo camino y en el refugio cogimos todos los trastos y seguimos bajando hasta Arolla. Cabaña du Mountet Bonita ascensión hasta este refugio por la que vas pasando primero por una zona de bosque con interesantes vistas. Luego, y a medida que asciendes vas dejando atrás los árboles y aparece la pradera de montaña donde es frecuente oír a las marmotas con sus silbidos. El día estaba muy claro y como la mochila no pesaba pues cada uno marcó su ritmo dedicándonos a captar imágenes con nuestras cámaras de fotos. Después de la zona de pradera viene el pedregal del glaciar con grandes bloques aunque el camino está muy marcado y se sube muy bien y muy cómodo. Desde el refugio pudimos ver como la cara norte estaba bien pero el acceso a ella era imposible o mejor dicho impensable.
Lenzspitze (4.294 m.) Cara Norte; Dificultad: Dificil Por encima del refugio y siguiendo la arista continua un camino marcado hasta llegar al glaciar de Hobalmgletscher. Desde aquí ya se ve la cara norte teniendo que bajar un poco y seguir por le glaciar hasta el pie de la rimaya. Aquí y debido a lo abierta que estaba sacamos las cuerdas y aseguramos la escalada. Era una mezcla rara de hielo granizado y nieve.
El resto de la ascensión la hicimos sin asegurar sobretodo por el mal tiempo y por las condiciones de la via. Al final se hace larga ya que son unos 500 metros de desnivel y no había muchas posibilidades de pararte y asegurarte para descansar principalmente por la calidad de la nieve. En la cumbre el tiempo era muy malo, nevando y con viento. Decidimos no subir hasta el Nadelhorn ya que la roca estaba entera tapada y la visibilidad era escasa Para bajar iríamos por la via normal de este pico, decisión de la que estuvimos arrepintiendonos todo el día ya que como luego nos comentarón parece ser que es más sencillo, en las condiciones que había, seguir hasta el Nadel que bajar por la normal. Fueron unos cuantos rápeles y muchas horas metidos en marrón.
Autores: Luis Francisco Felices Crespo, Miguel Cuesta y Eduardo Rucandio. |